La ampicilina es un antibiótico betalactámico de la familia de las penicilinas que ofrecemos en cápsulas orales de 250 mg y 500 mg para infecciones bacterianas susceptibles. Cada presentación permite ajustar el tratamiento a la indicación médica y facilitar el seguimiento del esquema recetado.
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Preguntas frecuentes
Guarde las cápsulas entre 68 °F y 77 °F, en un recipiente bien cerrado y protegidas de la humedad. Manténgalas fuera del alcance de niños y no las deje en lugares húmedos, como el baño.
Descripción
La ampicilina es un antibiótico de la familia de las penicilinas que actúa deteniendo la formación de la pared celular de ciertas bacterias. En nuestro catálogo la ofrecemos como cápsula oral en dos concentraciones, 250 mg y 500 mg, pensada para tratar infecciones bacterianas susceptibles diagnosticadas por un médico. En este artículo explicamos qué es exactamente esta cápsula, cómo actúa, qué implica su uso general y en qué se diferencia de otros antibióticos disponibles en nuestra farmacia. La información aquí es educativa y complementa, sin sustituir, la indicación de un profesional de la salud.
Qué es la ampicilina y para qué se utiliza
La ampicilina pertenece al grupo de las aminopenicilinas, una variante de la penicilina original con un espectro de acción algo más amplio. Nuestra cápsula oral, disponible en 250 mg y 500 mg, contiene ampicilina como único principio activo y se usa para tratar infecciones causadas por bacterias sensibles a este antibiótico. Entre los cuadros para los que puede emplearse se incluyen infecciones respiratorias como bronquitis y ciertas neumonías, infecciones del tracto urinario y determinadas infecciones gastrointestinales causadas por especies de Salmonella. La ampicilina también tuvo uso en la gonorrea no complicada, pero la resistencia bacteriana limita actualmente esa aplicación; solo debe considerarse cuando la sensibilidad esté demostrada y el profesional tratante la juzgue apropiada.
Es importante entender que la ampicilina no es eficaz contra infecciones virales, como el resfriado común o la gripe, y que su uso fuera de una indicación médica precisa no acelera la recuperación de esos cuadros. Por eso el diagnóstico y, en muchos casos, un cultivo con sensibilidad antibiótica son la base para decidir si esta cápsula es la opción correcta.
Cómo actúa la ampicilina en el organismo
Como todos los antibióticos betalactámicos, la ampicilina se une a unas proteínas bacterianas llamadas proteínas de unión a penicilina (PBP), impidiendo que la bacteria termine de construir su pared celular durante la división. Sin una pared celular íntegra, la bacteria se vuelve inestable y termina destruyéndose; por eso decimos que la ampicilina es bactericida y no solo bacteriostática. Este mecanismo es efectivo frente a muchos microorganismos grampositivos y frente a varios gramnegativos, aunque su eficacia depende de que la bacteria en cuestión no produzca enzimas betalactamasas, capaces de degradar el antibiótico antes de que actúe. Esta vulnerabilidad frente a las betalactamasas es una de las razones por las que algunas infecciones actualmente se tratan con otros antibióticos o con combinaciones que incluyen un inhibidor de betalactamasa.
Qué muestra la evidencia clínica
La ampicilina es uno de los antibióticos más estudiados desde su introducción en la práctica clínica en la década de 1960, con décadas de uso documentado en infecciones respiratorias, urinarias, gastrointestinales y sistémicas. Los estudios farmacocinéticos clásicos describen de forma consistente su absorción oral, su distribución tisular y su patrón de eliminación renal, datos que siguen sustentando las pautas de dosificación oral actuales. Su lugar en las guías de tratamiento contemporáneas se ha vuelto más selectivo a medida que aumentó la resistencia bacteriana mediada por betalactamasas, por lo que hoy se reserva principalmente para infecciones causadas por microorganismos con sensibilidad confirmada o muy probable.
Composición y presentación de nuestras cápsulas
Cada cápsula que ofrecemos contiene ampicilina como principio activo, en una formulación de liberación convencional para administración oral. Disponemos de concentraciones de 250 mg y 500 mg. Ambas se ofrecen en envases de 10, 20, 30, 60, 90, 120, 180, 270 o 360 cápsulas, lo que permite seleccionar la concentración y la cantidad de unidades que correspondan al esquema recetado sin fraccionar cápsulas.
Usos establecidos con mayor detalle
Además de las infecciones respiratorias y urinarias ya mencionadas, la ampicilina oral puede utilizarse en ciertas infecciones gastrointestinales, incluidas algunas causadas por especies de Salmonella, y en infecciones ginecológicas o de las vías biliares causadas por bacterias sensibles. Los antibióticos no se indican de forma rutinaria para todos los casos de salmonelosis no tifoidea; la necesidad depende de la gravedad, los factores de riesgo y la evaluación médica. En el ámbito hospitalario también existen formas inyectables de ampicilina para infecciones más graves, como ciertas meningitis bacterianas o endocarditis, pero esas presentaciones no forman parte de la cápsula oral que describimos aquí. La elección entre una forma u otra, así como la duración exacta del tratamiento, depende del tipo de infección, su gravedad y la respuesta clínica del paciente.
Dosis general y forma de administración
Las pautas de dosificación de la ampicilina oral se establecen según la edad, el peso corporal, la función renal y el tipo de infección tratada, por lo que la información siguiente es de carácter general y educativo, no una indicación para un caso concreto.
En adultos
En adultos, los esquemas habituales de ampicilina oral suelen administrarse cada seis horas, con dosis que emplean cápsulas de 250 mg o 500 mg según el tipo y la gravedad de la infección. Se recomienda tomar las cápsulas con el estómago vacío, aproximadamente una hora antes o dos horas después de las comidas, ya que la presencia de alimento puede reducir la cantidad de fármaco que se absorbe hacia la sangre. Es fundamental completar el ciclo indicado por el médico, incluso si los síntomas mejoran antes de terminar las cápsulas.
En niños
En población pediátrica, la ampicilina se dosifica en función del peso corporal y del tipo de infección, y el cálculo exacto de miligramos por kilogramo corresponde siempre al pediatra o médico tratante. El profesional debe elegir una concentración y una forma farmacéutica que permitan administrar con precisión la dosis calculada. Las cápsulas no deben abrirse, dividirse ni modificarse salvo que un profesional de la salud lo indique expresamente.
Eliminación y semivida
Tras la absorción intestinal, la ampicilina se distribuye por la mayoría de los tejidos y fluidos corporales y se elimina principalmente por los riñones, en gran parte sin transformarse en el hígado. Su semivida de eliminación en personas con función renal normal es corta, de aproximadamente una a una hora y media, lo que explica por qué los esquemas orales suelen repetirse cada seis horas para mantener niveles útiles en sangre. En personas con insuficiencia renal, esta semivida se prolonga de forma considerable, por lo que el médico puede necesitar ajustar la dosis o el intervalo entre tomas.
El diagrama anterior resume el recorrido habitual de la ampicilina desde la toma de la cápsula hasta su eliminación: absorción intestinal parcial, distribución por los tejidos, escasa metabolización hepática y salida principalmente a través de la orina. Comprender este recorrido ayuda a entender por qué la constancia en los horarios de toma es tan importante para mantener niveles eficaces del antibiótico durante todo el tratamiento.
Información de seguridad importante
La ampicilina suele ser bien tolerada, pero hay grupos de personas que requieren atención especial antes de iniciar el tratamiento. En el embarazo, la información disponible en Estados Unidos no ha mostrado daño fetal en estudios de reproducción animal, pero no existen estudios controlados amplios en mujeres embarazadas, por lo que su uso durante el embarazo debe decidirlo el médico solo cuando resulte claramente necesario. Durante la lactancia, la ampicilina pasa a la leche materna y puede causar diarrea o sensibilización alérgica en el lactante, por lo que también conviene usarla con precaución y bajo supervisión médica.
Las personas con antecedentes de alergia a la penicilina, o con posible reactividad cruzada frente a las cefalosporinas, deben informar a su médico antes de tomar ampicilina, ya que pueden presentar reacciones de hipersensibilidad, algunas de ellas graves. Quienes controlan diabetes con pruebas de glucosa en orina basadas en reducción de cobre deben saber que la ampicilina puede producir resultados falsamente positivos; las pruebas basadas en glucosa oxidasa no se ven afectadas de la misma manera. Según la información de prescripción disponible, la ampicilina oral no se asocia de forma habitual con somnolencia ni con alteración de las capacidades necesarias para conducir, aunque cada persona debe prestar atención a su propia respuesta al medicamento.
Receta médica y pedidos
En Estados Unidos, la ampicilina está autorizada para uso medicinal humano y las cápsulas orales están clasificadas como medicamentos de venta con receta médica. La clasificación regulatoria no determina por sí sola los pasos concretos de nuestro proceso de pedido. Antes de completar una compra, puede consultar con nuestro equipo de soporte qué pasos se aplican a esta presentación. Nuestro soporte está disponible las 24 horas por correo electrónico, chat en línea y teléfono, e incluye farmacéuticos que pueden responder preguntas generales sobre el producto y el proceso de compra. También puede consultar nuestra sección de Antibióticos para conocer otras opciones antimicrobianas.
Contraindicaciones
La ampicilina está contraindicada en personas con antecedentes de reacción de hipersensibilidad a cualquier penicilina, ya que una nueva exposición puede desencadenar reacciones alérgicas graves, incluida la anafilaxia. La precaución se extiende a quienes tienen antecedentes de alergia a cefalosporinas u otros antibióticos betalactámicos, por la posibilidad de reactividad cruzada. Antes de iniciar el tratamiento, conviene informar al médico sobre cualquier antecedente de mononucleosis infecciosa, ya que en esos casos las erupciones cutáneas asociadas a aminopenicilinas son más frecuentes, así como sobre problemas renales previos o tratamientos antibióticos recientes.
Interacciones con otros medicamentos
El probenecid puede aumentar y prolongar los niveles de ampicilina en sangre al reducir su eliminación renal, una interacción que en ocasiones se aprovecha de forma intencionada bajo supervisión médica. El alopurinol, usado en el tratamiento de la gota, se ha asociado con un mayor riesgo de erupciones cutáneas cuando se combina con ampicilina. No se ha demostrado que la ampicilina reduzca de forma directa y constante la eficacia de los anticonceptivos hormonales orales; sin embargo, los vómitos o la diarrea intensa pueden disminuir su absorción. En ese caso, deben seguirse las instrucciones del anticonceptivo y consultarse con un profesional si hace falta un método adicional. Combinar la ampicilina con antibióticos bacteriostáticos, como algunas tetraciclinas, puede en teoría interferir con su acción bactericida, por lo que la combinación de antibióticos siempre debe ser decidida por el profesional tratante.
Efectos secundarios y cuándo actuar
Efectos habituales
Los efectos adversos más frecuentes de la ampicilina oral son de tipo digestivo: náuseas, diarrea leve, molestias abdominales y, con menor frecuencia, vómitos. También puede aparecer una erupción cutánea leve, especialmente en personas jóvenes o con infecciones virales concomitantes mal diagnosticadas. Estos efectos suelen ser transitorios y en muchos casos no requieren interrumpir el tratamiento, aunque conviene comentarlos con el médico si resultan persistentes o molestos.
Señales que requieren atención inmediata
Es necesario buscar atención médica de urgencia ante signos de una reacción alérgica grave, como hinchazón de labios, lengua o garganta, dificultad para respirar, urticaria extensa o mareo intenso. La diarrea intensa, con sangre o que persiste después de terminar el tratamiento puede indicar una colitis asociada a antibióticos y también debe evaluarse sin demora. Cualquier erupción cutánea que se acompañe de ampollas, descamación de la piel o fiebre alta requiere valoración médica urgente, ya que puede tratarse de una reacción cutánea grave poco frecuente pero seria.
Sobredosis y toxicidad
Una ingesta de ampicilina muy superior a la dosis indicada suele manifestarse principalmente con síntomas digestivos más intensos, como náuseas, vómitos y diarrea marcada. En personas con insuficiencia renal significativa, dosis altas o acumuladas pueden asociarse con hiperexcitabilidad neuromuscular y, en casos extremos, convulsiones, debido a la acumulación del fármaco en el organismo. El manejo de una sobredosis es principalmente de soporte, con hidratación y vigilancia clínica; ante la sospecha de haber tomado una cantidad muy superior a la recetada, se debe contactar de inmediato a un centro de control de intoxicaciones o a un servicio médico de urgencia.
Conservación de las cápsulas
Recomendamos conservar las cápsulas de ampicilina entre 68 °F y 77 °F, en su envase original bien cerrado y protegido de la humedad, lejos de la luz directa y fuera del alcance de niños y mascotas. No se deben guardar en el baño ni cerca de fuentes de calor, y cualquier cápsula sobrante de un tratamiento anterior no debe reutilizarse sin una nueva indicación médica.
Beneficios y limitaciones frente a otras opciones
Frente a la penicilina original, la ampicilina ofrece un espectro algo más amplio que incluye ciertas bacterias gramnegativas, lo que amplió históricamente sus usos hacia infecciones urinarias y gastrointestinales. Sin embargo, comparte con la penicilina la vulnerabilidad frente a las betalactamasas bacterianas, una limitación que no comparten las combinaciones formuladas con inhibidores de betalactamasa. En términos de comodidad, la amoxicilina, una aminopenicilina emparentada, suele absorberse mejor por vía oral y permitir intervalos de dosificación algo más espaciados, lo que puede facilitar la adherencia en ciertos tratamientos.
Ampicilina, amoxicilina y cefalexina: diferencias prácticas
Los equivalentes genéricos de ampicilina contienen el mismo principio activo, aunque pueden variar en fabricante y componentes inactivos. La concentración, la forma farmacéutica y la cantidad del envase deben coincidir con lo recetado. La amoxicilina y la cefalexina no son equivalentes directos de la ampicilina: son alternativas terapéuticas con espectros, pautas y perfiles de resistencia distintos.
Los intervalos de la tabla son orientativos y pueden cambiar según la infección, la función renal, la edad y la pauta indicada. La elección entre estos antibióticos depende del microorganismo implicado, de los patrones locales de resistencia, del historial de alergias y de otros factores clínicos, por lo que siempre debe decidirla el profesional tratante.
Cuando reciba mis cápsulas de ampicilina, ¿dónde puedo ver el número de lote y la fecha de vencimiento?
A
Respondido por Equipo de soporte
El número de lote y la fecha de vencimiento deben figurar en el empaque del medicamento, normalmente junto a otros datos de identificación del producto. Revise esos datos en la caja, el frasco o el blíster recibido antes de usarlo.
Especificaciones del medicamento
Principio activo
Ampicilina
Clase terapéutica
Antibiótico de penicilina
Forma farmacéutica
Cápsula
Dosis disponibles
250 mg, 500 mg
Vía de administración
Oral
Conservación
Conservar las cápsulas entre 20 °C y 25 °C en un recipiente bien cerrado y protegido de la humedad.
Código ATC
J01CA01
Información regulatoria
Approval statusAmpicillin is fully approved for human clinical use in the United States.
Dispensing categoryThis capsule formulation is available only with a valid prescription from an authorized healthcare professional.